En cabeza del pelotón

Hombre Michelin y el Tour de Francia (1973-1989)

La Pequeña Reina y su enamorado
La primer llanta Michelin se montó en un velocípedo en 1891: desde entonces Hombre Michelin y la bicicleta mantienen una larga historia de amor. Para los enamorados de la bicicleta el Tour es lo más grande. Epopeya mítica, saga contemporánea lanzada en 1903 por el periódico L'Auto, era inevitable que el Tour de Francia sedujera a Hombre Michelin, tanto por sus ideales como por su camaradería. Cada verano este cóctel de heroísmo y de fiesta popular cautiva a toda Francia.


Papel secante, gorras y llaveros

En los años treinta la extraordinaria audiencia del Tour atrae a los anunciantes. Una caravana insólita precede desde entonces a los corredores de la etapa, en la que las marcas compiten en ingeniosidad para atraer la atención de los espectadores. Michelin no se queda atrás y también Hombre Michelin distribuye con generosidad papel secante, llaveros y gorras que tienen el encanto del "reclamo" de antaño.

En 1973 la participación de Hombre Michelin en el Tour de Francia adquiere una nueva dimensión a la altura de su fama. Feliz como nunca al situarse en cabeza de la caravana, Hombre Michelin le imprime carácter al Tour de Francia. En cada etapa causa sensación con su comitiva de coches antiguos: un Brazier, un Hotchkiss, un coche de bomberos.

El espectáculo dentro del espectáculo
Pero lo que realmente causa sensación de Hombre Michelin es su audacia: representado por el acróbata Philippe Chapuis, efectúa cada día el recorrido de la etapa ¡de pie con los brazos en cruz sobre el sillín de una moto! "Con su vestimenta blanca, el Hombre Michelin es la principal atracción de la caravana del Tour. Garantiza el espectáculo y maravilla a las multitudes", comenta el periódico Sud-Ouest.

Hombre Michelin repetirá esta proeza en cada edición del Tour de Francia hasta el año 1989. Su alter ego Philippe Chapuis recorrerá así ¡cien mil kilómetros sobre su moto, bajo todo tipo de condiciones climáticas y en todo tipo de carreteras!


De la bicicleta de rueda alta al transbordador espacial
Tras varios años de un merecido descanso, en 1997 Hombre Michelin vuelve al Tour de Francia de forma muy llamativa. Y es que Hombre Michelin no hace las cosas a medias. En efecto, además de la moto Yamaha ganadora del París-Dakar de 1997, un Mega-Loisir, un impresionante Mega-Track y la furgoneta de venta que esperaban los aficionados a los objetos publicitarios, la caravana Michelin incluye ese año también dos artefactos realmente asombrosos.

El transbordador espacial, réplica del transbordador americano, montado sobre un tren de aterrizaje y equipado con neumáticos radiales Michelin Airbus A340 recuerda que los aviones y los vehículos espaciales también llevan neumáticos Michelin. En cuanto a la "Motorrueda", que se asemeja a una especie de bicicleta de rueda alta moderna, es una rueda trasera gigante de 2,40 metros, sin cubo, motorizada y pilotada como una moto por el mismo Hombre Michelin.

Un regreso triunfal para Hombre Michelin que honrará con su presencia las próximas ediciones del Tour de Francia.
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