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Ecce pneumo
Hombre Michelin llanta a llanta
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Hombre Michelin nació, como es sabido, de una pila de llantas en un pabellón de exposición en 1894 y de la genial intuición de André Michelin, que descubrió en ella la silueta de un hombre y supo darle vida... y sentido del humor.
Ahora bien, en 1894 las primeras llantas se utilizan principalmente en las bicicletas, los carruajes y, poco después, en los escasos automóviles con grandes ruedas de radios. De este modo, Hombre Michelin presenta en la época una figura compuesta de, al menos, unos cuarenta estrechos anillos. |
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Y si no queda más que uno...
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Hasta la Primera Guerra Mundial hay, por así decirlo, una perfecta identidad entre Hombre Michelin y las llantas Michelin. Muchos carteles dan testimonio de ello al mostrar a Hombre Michelin quitándose una de sus llantas para socorrer a un desafortunado automovilista.
Sus competidores también están representados en forma de conjuntos de llantas o más bien de deplorables balones de caucho. Pero estos pobres "X" e "Y" siempre grotescos desaparecen poco a poco en favor del verdadero Hombre Michelin. El hombre llanta es único en su especie. |
Dependiendo del dibujante, aparece unas veces próspero e imponente, otras jovial y rollizo, e incluso curiosamente esbelto y atlético cuando pondera el "musculador" Michelin. Sin embargo, ante la creciente importancia de la marca, la silueta de Hombre Michelin tiende a homogeneizarse y se estabiliza en apenas una treintena de llantas. |
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Gran ancho
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En 1923 Michelin lanza una serie de llantas revolucionarios, los Confort con banda de rodadura ancha y baja presión.
Hombre Michelin sufre una nueva mutación para adaptarse con flexibilidad a las nuevas circunstancias. Pierde algunas llantas como otros pierden algunos kilos; su silueta gana en claridad, su carácter en cordialidad.
En lo sucesivo Hombre Michelin "mide" 26 llantas.
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Pronto la personalidad del atractivo muñeco se impone sobre el tosco conjunto de llantas original. El aspecto de Hombre Michelin se consolida poco a poco a pesar de una tentativa infructuosa de dotarle de orejas. La figura de Hombre Michelin se humaniza. Hombre Michelin, personificación de un producto desde su origen, se convierte en el emblema de la empresa Michelin, de sus valores y de sus compromisos. |
Su última transformación, que se dio a conocer en la conmemoración del centenario de 1998, refleja esta vocación de portavoz de Michelin: una silueta apacible y acogedora, de rasgos serenos e idénticos en todo el mundo.
La talla de un mito.
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