La función crea el órgano

Hombre Michelin y el turismo en automóvil

Las llantas se cambian cuando están desgastados; para que las llantas se desgasten hay que usarlos: por lo tanto es preciso animar a la gente a utilizarlos. A partir de este silogismo y una vez demostrada la superioridad de la llanta desmontable, se le confía a Hombre Michelin la tarea de divulgar el prometedor invento entre la gente.

¿Caballos sin más o caballos de vapor?

A finales del siglo XIX el mercado con más posibilidades para la llanta es el de los coches de caballos, ya que en Francia apenas hay doscientos automóviles. Sin embargo, al final de la carrera automovilística París-Rouen, André Michelin convence a su hermano Édouard de que confíe en su intuición: "El automóvil sustituirá al caballo en cuanto se le pongan unas llantas".

Los primeros en creerlo serán los audaces pilotos que se lanzan a la vertiginosa velocidad de 25 km/h por las carreteras mal pavimentadas de los campos de Europa. ¡Jovial y conquistador, Hombre Michelin es uno más de ellos, y si "se traga los obstáculos" lo hace con verdadero gusto!

A su servicio
Al empezar el nuevo siglo el panorama cambia. Gracias a sus rápidos progresos el automóvil se vuelve más civilizado y con frecuencia el audaz piloto-propietario es sustituido al volante por un chofer de conducción sosegada. Michelin se ha da cuenta de ello y en 1900 crea la primera guía turística que "se ofrece de forma gratuita a los conductores".

En cada parada los conductores saben que pueden contar con el respaldo de los "distribuidores" Michelin, mecánicos del automóvil en las grandes ciudades o simples comerciantes de leña y carbón en las zonas rurales. Por muy rústica que sea, esta red de establecimientos será la precursora de las actuales estaciones de servicio. Allí se puede repostar carburante y aceite y, sobre todo, reparar o cambiar llantas.

¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?
Una vez resuelto el problema de las paradas, Hombre Michelin se centra en la cuestión del trayecto. En la época orientarse en Francia es todo un reto y hay que tener unas nociones de geografía muy buenas para seguir la ruta más allá de la región de origen: por entonces no existe ningún medio seguro para determinar dónde se halla uno en cuanto se aleja de las ciudades.

Michelin responde a este problema abriendo a partir de 1908 la Oficina de itinerarios desde la que Hombre Michelin envía gratuitamente, solo con pedirlo, el recorrido ideal para cualquier trayecto por carretera en Francia. Se pasa del escaso centenar de solicitudes de 1908 a los cinco mil itinerarios mensuales en los años veinte y la Oficina contratará ¡hasta ochenta personas!

Esta primera iniciativa se completa a partir de 1910 con la edición de los primeros mapas destinados al turismo en automóvil, que indican tanto el estado de la carretera como las vistas panorámicas o los monumentos interesantes. Además, Michelin ofrece a los municipios que lo deseen la colocación de indicadores esmaltados a la entrada de las localidades. Como colofón, Hombre Michelin se convierte en el portavoz de los automovilistas al promover en 1912 una petición para que se numeren las carreteras, que será firmada por el mismo Presidente de la República Armand Fallières en persona.

Siga la guía...
En los años veinte, adelantándose a las administraciones, Michelin empieza a instalar en los cruces de carreteras hitos que indican las direcciones, las distancias y el número de las mismas. Estas indicaciones son las mismas que aparecen en los mapas Michelin. Las primeras experiencias se llevan a cabo en el departamento de Puy-de-Dôme. En 1930 la Nacional VII se convierte en la primera carretera oficialmente señalizada con hitos.

En 1926 el dispositivo se completará con la edición de la primera guía regional de Bretaña, precursora de las Guías Verdes, que no solo resuelven dudas sino que se anticipan a las necesidades de los automovilistas sugiriéndoles rutas a pie y circuitos turísticos.

Los viajes de placer que durante mucho tiempo habían sido un privilegio de las clases más altas, pronto se convierten en una opción popular. La edición de guías turísticas no tarda en constituir para Michelin una actividad autónoma, fomentada por el desarrollo de la industria automovilística tras la Segunda Guerra Mundial. Hombre Michelin adquiere así definitivamente su condición de mejor amigo del automovilista.
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