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Hombre Michelin: ¿el singular, el único?
¿Cuál es el plural de Hombre Michelin?
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Los latinistas no tendrán que plantearse nunca más esta pregunta. Pues para que haya un plural hace falta que exista más de un Hombre Michelin. Y no hay ni habrá más que un solo y único Hombre Michelin, tanto ahora como en el futuro. |
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Pero ¿qué hay del pasado?
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En cambio parece que en sus años de juventud, nuestro amigo Hombre Michelin se afanaba en reproducirse.
En primer lugar se trataba de ser útil: antes de convertirse en el bondadoso ser fantástico que conocemos, Hombre Michelin sabía de vez en cuando multiplicarse para acudir en ayuda de los automovilistas, dejando de este modo patente todo el alcance del servicio Michelin.
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Hombre Michelin también tuvo parientes extranjeros, tan cercanos que bajo cualquiera de los tres sombreros, el de copa del Tío Sam, el de Turín o el del Hombre Michelin de Clermont-Ferrand siempre era Michelin quien se expresaba en todos los rincones del mundo (¡Gloriosa hazaña!).
En la actualidad Hombre Michelin ya no necesita sombrero: está en su casa bajo el cielo de todos los países del mundo y ¡con la cabeza descubierta!. |
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Y un buen día ¡sorpresa!
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Hombre Michelin descubrió los encantos de la vida en familia y nos presentó a su esposa Bibette, con la que tuvo a su hijo Bébib.
Tuvo incluso todo un ejército compuesto por centenares de réplicas de Hombre Michelin, ejército singularmente pacífico que acudía en auxilio de los niños buenos en Une merveilleuse aventure (años veinte).
En fin, Hombre Michelin en esa época no dudaba en multiplicarse (¡incluso por veinte!) para echar una mano o simplemente para comunicar su alegría de vivir. Pero apareciera solo o al completo, siempre se supo que Hombre Michelin no había más que uno y ¡como él ninguno!
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¿Y del futuro?
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Como buen ciudadano del mundo, no hay duda de que Hombre Michelin sabrá repartirse porque, como dijo el poeta, "que cada uno tenga su parte y todos tengan el todo".
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