Los juegos de la playa (1963-1980)
Las vacaciones de verano son un símbolo de los años de prosperidad que siguieron a las restricciones de la época de la posguerra. A partir de comienzos de los años sesenta millones de franceses se van cada año unas semanas a la playa, casi siempre en coche.

A partir de 1963 Hombre Michelin se va con ellos en julio y agosto. Durante casi veinte años Hombre Michelin, a la cabeza de una caravana de viejas tartanas, visita cada verano más de cuarenta balnearios, uno tras otro desde Picardía hasta el País Vasco y desde Perpignan hasta Menton.

Le acompaña una verdadera troupe formada por unas cuarenta personas que reúne en armonía a empleados de Michelin, voluntarios, monitores y estudiantes.


En cada etapa se repite el mismo esquema perfectamente organizado: por la mañana, los animadores disfrazados de Hombre Michelin recorren la ciudad anunciando las pruebas de la tarde, mientras que distribuyen generosamente material publicitario y regalos que entusiasman a los niños de entonces... y a los coleccionistas de ahora.

Las tardes se dedican a los juegos de playa, como la reconstrucción de un puzzle de Hombre Michelin en tres dimensiones, y al mismo tiempo se ofrecen diversas atracciones: acrobacias, concierto de jazz, desfile de vehículos antiguos, etc.

Ante el éxito encontrado por esta fórmula en las playas francesas, pronto se multiplican las caravanas que simultáneamente se precipitan cada año al asalto de las playas de Europa: ¡primero italianas, y a continuación españolas, alemanas, danesas!

Hasta 1980 los juegos de playa Michelin congregaron cada año en torno a Hombre Michelin a varias decenas de miles de niños. En los años setenta solo en la playa de La Baule en la región de Bretaña reunieron ¡hasta cuatro mil niños!
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