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La victoria en Argentina convierte a Maverick Viñales en el primer piloto de Yamaha-Michelin® que se impone en las dos primeras pruebas del Mundial

Viñales cuenta sus carreras enfundado en el mono de Yamaha-Michelin® por victorias. Si en Qatar, hace dos semanas, el español fue paciente en unas condiciones muy delicadas y culebreó por entre el pelotón hasta imponerse al final en un trepidante duelo con Andrea Dovizioso, esta vez solo tuvo trabajo al principio: el tropiezo de Marc Márquez en la cuarta vuelta y cuando el de Honda lideraba la prueba le dejó el panorama completamente despejado para darle consistencia a su condición de principal favorito en la lucha por el título.

Mientras la señal de televisión se centró la mayor parte del tiempo en las caídas (hasta seis hubieron) y en el mano a mano entre Valentino Rossi y Cal Crutchlow, a Viñales apenas se le vio porque circuló solo la mayor parte del tiempo, a una velocidad de crucero inalcanzable para los demás, replicando lo que hizo en los ensayos de pretemporada, en Losail y ahora aquí, en Termas de Río Hondo.

El escenario no parecía el más propicio para lograr el pleno, dos triunfos de dos posibles, porque nunca había rodado en él con la Yamaha y porque el año pasado se fue al suelo cuando peleaba por el podio con Valentino Rossi. A pesar de todos esos condicionantes, el catalán volvió a bordarlo una vez más.

“Estoy como en un sueño. Sé que hubiera sido difícil pillar a Marc, pero lo habría intentado. Preparamos muy bien la carrera en el warm up,  y sabía que si la moto me respondía y calcaba el ritmo de por la mañana, iba a poder llegar hasta él”, resumió Viñales, entusiasmado con las prestaciones de su Yamaha: “Hacía tiempo que no me sentía tan bien encima de la moto. Ya sabía que era una moto muy completa”.

Viñales dispone ahora de un margen de 14 puntos sobre Valentino Rossi, su más inmediato perseguidor en la tabla, y de 37 sobre Márquez, el octavo. “La diferencia con Marc es grande, pero no hay que olvidar que esto es solo la segunda carrera. Y con Rossi, pues es lo mismo de siempre. En la primera vuelta me enseñaron la pizarra y vi que lo tenía encima. Hay que aprender de Valentino porque siempre está allí. Pero de él y de todos”, zanjó Viñales.