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Una llanta es un contenedor de aire. La combinación de estructura y presión de inflado permiten que este contenedor tenga la fortaleza para cargar determinada cantidad de peso. Una llanta es el único vínculo de unión entre el vehículo y el suelo, de ahí la importancia de contar con llantas que brinden grandes prestaciones como: seguridad, confort, durabilidad entre otros.
A raíz de la invención de la llanta radial en 1946 por parte de Michelin, se ha revolucionado el mundo ya que logro una gran eficiencia en el transporte de bienes y personas.
De esta manera hoy tenemos una gran diversidad de productos especialmente diseñados y fabricados para satisfacer las necesidades tan especiales de cada uno de nuestros consumidores.
Tipos de construcción
Existen dos tipos de construcción de llantas: Convencionales y Radiales.
Convencional: La más antigua de las técnicas de fabricación. El casco está formado por varias lonas cruzadas, que hacen a los costados solidarios del piso de rodamiento. Así cuando rueda el neumático, todas las flexiones son transmitidas al piso de rodamiento, originando: Una deformación de la superficie de contacto con el suelo.
Radial: El casco está compuesto por una sola capa, dispuesta en forma radial, la cima del casco está estabilizada por cinturones de trabajo. Cada parte del neumático, costado y piso de rodamiento, trabajan de forma independiente. Las flexiones del costado no se transmiten al piso, por lo que:
Se reducen las deformaciones de la superficie de contacto con el suelo.
Se Reducen las fricciones con el suelo.